¿Por qué hay que acabar con el intermediario? (I)
Uno de los conceptos que más me incordian en el mundo de la tecnología/cultura/ocio (al final todo es lo mismo), son los intemediarios. No todos, pero muchos constituyen una parte de la cadena de valor que, paradójicamente, no aporta valor añadido, más bien lo disminuye.
Estamos hartos de oír en las noticias cómo los distribuidores de productos agrícolas quadriplican el precio del producto original, de ver como la SGAE nos roba cada vez que compramos un CDR o cómo la reventa de entradas nos impide ir a ese concierto que tanto nos gusta.
Para poder abusar de esta forma del consumidor, estos “intermediarios” generalmente están vinculados a otro concepto económico: los monopolios. Estos segundos tampoco me gustan en general: Telefónica, Microsoft, el Gobierno, etc…
El problema de el intermediario monopolista, es que acaba desarrollando la función de parásito, y eso no es bueno para nadie (menos para el intermediario). Y la cosa tiende a empeorar, porque cuando esta gente empieza a amasar fortunas esperando que les llegue el dinero en sus mansiones, suele querer más y más.
Y en ese momento no le basta con inflarte el precio del producto (perjudicando a productor y consumidor), sino que dedice qué, cómo y cuando debes consumir.
Ejemplos los hay a miles:
- Microsoft con sus incompatibilidades de formato entre archivos de programas iguales en diferentes versiones y sus lecciones sobre lo horrible que es el software libre
- Las compañías eléctricas y de aguas que en vez de dimensionar mejor sus redes e invertir en infraestructuras te dicen cuándo y cuánto has de consumir, acusándote de ecoterrorista y subiéndote las tarifas de forma desobirtada.
- Las discográficas que te dicen que tienes mucha variedad en el mercado para elegir. Lo que no dicen es que, si no conoces bien el mercado, como aficionado medio, a tragar toda la vida con triunfitos y demás basura (en mi modesta opinión). Claro, es mucho más rentable invertir en promocionar a un artista que a doscientos. Al músico de verdad, al público y a la cultura que le den.
- Y obviamente, los grandes imperios mediáticos, que si pueden decirte qué debes ver, cuando, como y cuánto debes pagar por ello, pues mejor que mejor. Ellos ganan más y tu vives feliz en la ignorancia absoluta.
Está claro que todos perdemos, productores y consumidores, y lo más insultante es que se dedican a morder a las manos que le dan de comer… ¿y si lo dejásemos de hacer?
Éstos son, entre muchos, algunos de los motivos por los que los intermediarios hacen que tu vida sea un poco más gris y un poco menos libre, así que, por una mejor calidad de vida ¡yo abogo por la eliminación del intermediario parásito!
Continuará…






