Nada en particular






July 14, 2005

¡Todo el mundo al suelo!

Esta mañana, partiendo de la web de la Asociación de Internautas, he encontrado una serie de links muy interesantes que analizan la utilidad de las cámaras de vigilancia que inundan Londres.

Durante un dia normal, cada londinense aparece una media de 300 veces en las grabaciones de estas cámaras de seguridad, como un gran hermano pero a lo grande. Se instaló con la excusa de siempre: “es por nuestro bien”. Se basan en la idea de que disuadirán al delincuente común al provocarle “miedo escénico”, y serán una buena pista para su detención en caso de que se cometa el delito.

Y la cuestión es que no ha funcionado, o sí depende de como se mire. Es obvio que han facilitado la detención rápida de los terroristas, aunque es discutible si con el simple uso de las cámaras normales instaladas en el transporte público se hubiera llegado a lo mismo.

La cuestión es que la inversión multimillonaria en alta tecnología, y en personal cualificado que se encarge de supervisar todas las grabaciones (cosa en la práctica imposible), no ha servido para amedrantar a los terroristas. Ni les entró miedo escénico ni temieron la posibilidad de que los detuvieran. Bueno, la verdad es que el sistema tampoco funciona ni para reducir la delincuencia común, que sí desciende a corto plazo, pero a largo plazo se acostumbra a trabajar con público y actúa como antes.

Todo esto me recordó a una de las tertúlias de la mañana en Antena 3 después del atentado del 11-S. Mientras los especialistas intentaban buscar un porqué a la matanza, la presentadora, a la cual le iba un poco grande el tema, después de prácticamente no intervenir soltó un “Lo que hay que hacer es endurecer las penas”, a lo que un hábil tertuliano le contestó “No creo que a los que iban en el avión les importara mucho ese punto”. Esta anécdota es bastante representativa de la dificultad que tiene el ser humano para ponerse en el lugar del otro, y de la de estupideces que se pueden decir y hacer en una situación de crisis con la excusa de la seguridad.

Pero avanzando un poco más, también se comenta que por mucha teconlogía preventiva y de detección que se tenga (y aunque ésta sea infalible), será muy difícil reducir el número de bajas en algo tan aleatorio como un atentado terrorista. Se pone el ejemplo de que en el supuesto de tener un detector de explosivos infalible, en cuanto las fuerzas de seguiridad griten aquello de “¡Todo el mundo al suelo!”, el terrorista se immolaría inmediatamente, aumentando el número de bajas en función de el lugar donde ocurra.

La solución es complicada, ya que a causa de lo impredecible de la conducta terrorista, la acción no se podría demorar hasta evacuar el lugar. En alguno de los artículos se llega a insinuar el disponer de una especie de red de francotiradores que actuaran instantánemente. Dados los costes laborales que esto supone (no es lo mismo tener un francotirador experto en cada azotea vigilante 24h/7d que un guardia jurado en un parking), yo añado que estos deberían ser unos rifles automaticos situados en cada tejado, controlados todos por un ordenador central que a ser posible utilice Windows (así ya tenemos armada a Skynet). Siempre fallarán menos que un ser humano.

Las ventajas son innumerables, se detiene al terrorista immediatamente (que como es un infiel jamás pensará en usar activadores del tipo, si dejo de respirar, exploto), la gente irá totalmente atemorizada por la calle (así es más fácil de influenciar), y en cuanto la gente se habitue se puede usar también con el delincuente común. El coste solo será de una docena de bajas civiles al mes por errores de cálculo. Daños colaterales.

¿Se pueden hacer más estupideces en nombre de la seguirdad? Todas las que se puedan imaginar. El primer paso es eliminar el derecho a la intimidad con la creación del famoso registro de las comunicaciones. Primero será para luchar contra la pederastia, después contra la pornografá infantil, un poco después contra las páginas que hagan apología de ideologías violentas, más adelante contra las páginas que hagan apología de una ideología que no sea la del gobernante y finalmente, tendrán acceso compañias de seguros, bancos, cadenas comerciales, grupos mediáticos, la SGAE… en fin, todos los que tengan más dinero que tú.

Referencias
La única Ley
La tecnología y el 7-J en Londres
You can run…
Wall Street journal


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