Nada en particular






November 12, 2005

La ignorancia como excusa

Hace unos dias, salía a la luz que SONY había editado CDs con un sistema DRM consistente en un rootkit. Básicamente se trata de un conjunto de herramientas que permiten a un usuario malintencionado (un hacker) acceder al sistema afectado sin que pueda ser detectado y hacer las modificaciones que desee en el mismo. Se sabe que Sony está usando este sistema tanto para restringir el número de copias que se hace del disco, como para enviar información sobre los gustos del usuario y sus datos personales (como un vulgar spyware).

Para hacernos una idea de lo que significa un rootkit, basta con tener en cuenta que es una herramienta de hacking, y que ante su existencia, un administrador de sistemas hará copias de seguridad y reinstalará todo el sistema operativo antes que intentar su eliminación (aunque sepa como hacerlo de forma segura).

Así es más fácil entender los problemas derivados de la inclusión del rootkit en los discos de SONY. No sólo se trata de un malware imposible de desinstalar para el usuario medio de Windows, sinó que además provoca inestabilidades en el sistema, viola gravemente su intimidad (máxime cuando en la EULA no se dice nada al respecto), y abre la posibilidad de que cualquier intruso pueda colarse con una facilidad extrema en nuestro sistema. Bueno, eso si estuviera bien hecho, pero es que ni eso. El rootkit está tan mal diseñado, que con solo añadir el prefijo $sys$ a un archivo, conseguiremos ocultarlo a la vista del usuario.

Esto demuestra que SONY piensa clara y llanamente que el usuario es imbécil, ya que su no inclusión en la EULA hace sospechar que algún ingeniero/directivo iluminado pensó que nadie descubriría en años el rootkit o algo por el estilo. Este insulto a la inteligencia del comprador, de aquel que les da de comer, se agrava cuando, debido al escándalo, publican un software para desintalar el rootkit.

Intentar descargar el desintalador ya es sospechoso de por sí. Al estar diseñada la web con ActiveX, solo se puede ver con navegadores Microsoft Internet Explorer (conocidos por sus innumerables vulnerabilidades). La descarga ocupa el nada irrisorio tamaño de 3.5MB, y se ha visto que no sólo incluye nuevas versiones del malware, sinó que añade archivos extra. Vaya que lejos de ser un desinstalador, es un reinstalador. Si no querías caldo toma tres tazas.

Como si esto no fuera suficiente para pasar a formar parte en un lugar destacado de la historia de la infamia, leo en La Vanguardia (Jueves, 10 de Noviembre de 2005) la siguiente declaración del presidente de la División de Negocio Digital Global de SONY BMG, Thomas Hesse: “La mayoría ni siquiera sabe que es un rootkit, entonces ¿por qué debería importarles?”.

Brillante razonamiento que explica de largo como se ha podido llegar a esta situación. Es algo parecido a lo de “si nadie hace nada malo, que más le dá que sea espiado”, pero llegando a un estadio superior. Es la ignorancia como excusa.

Éste es el camino por el que nos lleva la entrada en la era digital mal hecha, ese momento histórico en que da igual ser un analfabeto tecnológico mientras sepas hacer click en “Aceptar”. Con este panorama se entra en un mundo donde todo vale para las grandes corporaciones. La privacidad, la intimidad y la vida personal alejadas del consumo enfermizo van a quedar como viejos valores de un modo de vida que desaparece a pasos agigantados. Algo que a nosotros no nos importará “porque ni siquiera recordaremos que era eso”.

Ayer temía que llegasemos al mundo que describe Orwell y que desde hace años tiene un programa en todos los países del mundo. Hoy me he dado cuenta de que se había quedado corto.

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