Civismo, satélites y barbacoas
Oigo perplejo por la ra dio que el señor Blair va aplicar unas medidas en pro del civismo que abarcan desde cárcel a los padres que permitan que sus hijos falten a clase, a la localización mediante satelite de barbacoas ilegales en balcones.
Realmente no sé porqué me asombro, esto no es más que otro paso en la escalada de pisoteo de derechos civiles que empezó con los atentados del 11S y continuó con los del 7J. Es curioso como grandes líderes como Bush y Blair rápidamente salieron a defender el “modo de vida occidental”, llenándose la boca con que no se debía ceder ante el terror porque lo que los terroristas buscaban con sus acciones era destruir ese modo de vida.
Pues bién, ese modo de vida basado en las libertades individuales no tiene nada que ver con la visión paternalista del estado frente a los ciudadanos que están promoviendo con sus acciones (obviamente interesadas de cara a sus relaciones con las grandes corporaciones).
Desde los vergonzosos controles de los aeropuertos de los EUA, pasando por el uso indebido de los expedientes médicos de la Generalitat, hasta los miles de cámaras instaladas en Londres que se apagan cuando pasa Blair, nuestra vida se está llenando de continuas violaciones de nuestros derechos, de nuestra intimidad.
Todo esto puede parecer que queda muy lejos al ciudadano de a pié, baste un ejemplo para demostrar lo contrario:
Fruto de este modelo de favor a las grandes corporaciones frente al ciudadano, aparece la bienamada reforma de la LPI, en la que nosotros ya no somos tratados jurídicamente como tales, sino que pasamos a ser simples consumidores, sin más derecho que ese, consumir.
¿Parece algo etéreo, o quizás una mera apreciación técnica? Bueno, entonces volved a pensar en mis palabras cuando vayás a comprar una impresora de esas de 35€ y os digan que desde la entrada en vigor del Real Decreto Legislativo 1/1996 de 12 de Abril pasa a valer 55€ (sí, esos 20€ son para que Alenjandro Sanz se pueda comprar un yate más grande).
Es la misma historia de siempre. En la era digital la información es el poder. Con la excusa del terror, los poderosos se están asegurando tener toda la información y que nosotros tengamos cuanta menos mejor. Ya sea la Patriot Act, la Directiva Europea de Retención de Datos o la LPI, el objetivo es siempre el mismo: 1984.






