Nada en particular






August 29, 2005

Sobre la clonación terapéutica

Atención: este artículo contiene spoilers de la película La Isla

Estos días está en cartel la última película de Michael Bay: La Isla. La película trata sobre un grupo de personas que viven en una sociedad “perfecta”, totalmente automatizada, aisladas del mundo exterior a causa de la contaminación que lo inunda. En este lugar se celebran unos sorteos para ir a “La Isla”, un lugar paradisíaco, ultimo reducto de la tierra sin contaminación. Pero nada es tan bonito, y esas gentes resultan ser realmente clones de personas del mundo real, que viven aïslados para evitar que se conozca que “el viaje a la isla” consiste en ser descuartizado para obtener órganos sanos que transplatar a los clientes (gente rica y famosa) de la corporación que mantiene el engaño.

La película no es más que otra vuelta de tuerca al tema de la clonación con fines terapéuticos, que recordando bastante a Minority Report, peca de sus mismos excesos visuales. Por otra parte la película en sí es un gran ejemplo de product placement, donde se integran con bastante coherencia, anuncios de: Puma, X-Box, MSN Search, Calvin Klein, Ben & Jerry’s, Chrisler, etc…

Por otra parte, el mensaje de la película tiene lecturas a dos niveles, en este artículo nos centraremos en la reflexión obvia sobre la ética de la clonación con fines terapéuticos. En la película, el clon “nace” ya en la edad adulta, lo que pone de manifiesto el dilema que se plantea actualmente la bioética: ¿dónde comienza la vida? ¿dónde un embrión puede considerarse un ser humano? En la película, cuando tienen que desechar los productos defectuosos, éstos no son embriones minúsculos en hibernación, sino que són seres humanos desarollados. Suponiendo que los filósofos y los científicos consigan ponerse de acuerdo en este punto, la solución intersubjetiva no tiene por que ser la correcta, ¿quién tiene el poder de decidir cuándo empieza la vida?

Pero incluso una vez superado ese escollo, si bien parece razonable conseguir con la técnica actual tejidos sanos compatibles con el receptor, parece más complejo obtener órganos completos, si no es mediante la engendración de un ser humano. En “La Isla”, se explica que los científicos iniciaron la experiencia con “los productos” en estado vegetativo, pero eso producía organos que eran rechazados. Una vez se normalice la clonación terapéutica tal como la conocemos ahora, ¿cuánto tardaremos en plantearnos una factoría de clones como la que plantea la película? Ahora nos parece algo abominable (y lo es), pero cuándo es tu vida la que está en juego todo vale (¿o no?).

Los clones, cidadanos de segunda, son desechados haciéndoles entrar en algo que recuerda un vagón, mientras preguntan si saben que los tienen que llevar a la isla, que por qué no les dejan coger los equipajes. Están entrando en una cámara de gas. Es una escena bastante evocadora de pasajes recientes de nuestra historia.

Me gustaría que fueramos lo suficientemente cuerdos para no llegar a estos extremos, pero visto de lo que es capaz el ser humano, me temo que “La Isla” no hace más que novelar un “futuro probable”. A los hechos me remito.

August 25, 2005

Ninette

Filed under: Mercadotecnia

La noche pasada, aprovechando que había partido de fútbol, acudí al cine para hacer algo que no acostumbro: fuí a ver una película española. Sí, lo reconozco, he pecado, e incluso es posible que dentro de unos días acuda a ver Torrente 3, pero en este caso, tenía una razón de peso.

Los seguidores del cine español, ya estarán poniendo el grito en el cielo, mientras profieren algún que otro improperio contra mi persona, pero la verdad es que a mi el cine español me parece soso, repetitivo y peca de un exceso de sentimentalismo dramático (con honrosas excepciones), así que ya era hora, que alguien más a parte de Santiago Segura tuviera un poco de visión de negocio e hiciera más interesante ir a ver cine español.

Ninette Y como muestra del incuestionable genio publicitario del encargado de marketing del film, valga el anuncio de lencer… quiero decir el cartel promocional de la película o su trailer. Muchos me tacharán de sexista, pero esto mismo lleva haciendo Hollywood desde hace unos años, y parece que le va muy bien para competir con el cine español (permitidme la frivolidad de obviar la faceta monopolista del imperio de los sueños).

El tema funciona, ya sea porque los hombres babeamos al ver el cartel, o porque las mujeres se dedican a poner a parir a la protagonista en una muestra de algo que me atrevería a llamar envidia cochina.

Da igual, en publicidad lo importante es que se hable del producto, no importa si bien o mal, para que pueda llegar al mayor numero de consumidores potencianles.

Por todo esto quiero felicitar al equipo de la película, además de agradecerles que nos permitan disfrutar, ni que sea por unas horas, de una de las criaturas más bellas que se pasea por la tierra en estos momentos. Algunos dirán que está operada, otros que está muy operada… yo digo que es un ángel y hay que hacerle un monumento al escultor que nos ha regalado esta obra de arte.

Bueno, ahora quizás estoy exagerando un poco, pero la verdad es que uno sale del cine con la frustación de “lo verás, pero no lo catarás”, conocido efecto secundario del marketing moderno, que permite vender merchandisign.

Es remarcable, que he abandonado la sala sin la sensación de haber tirado el dinero en un acto de despilfarro voyeuerista, ya que me he reído con la película, y bastante. Especialmente en la primera parte “Ninette y un señor de Murcia”, infinitamente superior a la segunda “Ninette, modas de Paris” (en la que aparece Mar Regueras), la cual recuerda mucho a una comedia de destape de Pajares y Esteso.

Sin duda Mihura era un buen escritor de comedias, que mantienen cierta frescura pese al tiempo transcurrido porque al fin y al cabo las comedias de enredos tratan de temas atemporales. Garci por otra parte, hace un gran trabajo retratando la época y en especial las personas y su idiosincrasia, durante la España franquista, aunque el ritmo sigue sin ser su fuerte (o sí, dependerá de los gustos). En lo referente a los actores, Elsa defrauda ligeramente, pues la sensualidad la desprende más su cuerpo que su interpretación. Mar Regueras está correcta y Beatriz Carvajal hace un buen trabajo. La sección másculina, está más que correcta en su papel cómico aunque creo que todavía podían dar un poco más de sí.

En definitiva, que si ya habéis visto la gran película que hay ahora en cartel: Sin City, y la Burtoniana Charlie y la fábrica de chocolate, tenéis en Ninette una opción entretendia para el día del espectador si buscáis una comedia clásica sin efectos especiales, sin complicaciones y sin nada espectacular a parte de la protagonista.

July 29, 2005

La informática y las mujeres

Filed under: Mercadotecnia

Hace unos años apareció un howto sobre las mujeres y el software libre, que se ha popularizado mucho de un tiempo a esta parte. Pese a que pretende ser un documento neutral, realmente parece encuadrable en ese feminismo militante que no es más que otra forma de machismo.

Pero dejándo a un lado ideologías, lo que sí me interesa es el trasfondo. ¿Cómo puede una persona a plantearse la publicación de éste documento? ¿Qué cuestión de fondo lo motiva?

Es un hecho comprobado que hay bastantes más hombre vinculados de alguna forma a la informática, que mujeres. No se trata de un fenómeno aislado, sino de un hecho habitual en los campos técnicos. Hoy en día las carreras técnicas tienen un mayor número de estudiantes masculinos, pese a que las mujeres suelen sacar mejor nota en comparación.

No sé si treta de un tema social (las mujeres evitan estos campos del saber por estar dominados por los hombres) o de un hecho antropológico (la mujer prefiere otras opciones antes de las carreras técnicas). Lo más problable es que se trate de una combinación de los dos.

Durante mi estancia en la Campus Party, he podido observar como se traduce en la práctica el predominio másculino. De un total de 5500 asistentes, tan sólo 500 són mujeres. Pese a que se supone que todos los que aquí estamos somos de mayores de edad, se produce un entorno extremadamente sexista, válgan los siguientes ejemplos:

  • Las marcas con representación en la Campus Party (incluyendo al ejército), usan exclusivamente a mujeres para repartir publicidad o hacer de “ganchos”.
  • Ciertos anunciantes usan a chicas exageradamente ligeras de ropa, lo que provoca el babeo generalizado del personal, las competiciones por hacer la foto o el video más revelador, etc…
  • En el chat interno, no paran de observarse comentarios pidiendo sexo a las participantes, sugiriendo alquilar señoritas de compañia, o reprochando a las campuseras el ser unas estrechas.

Aquí somos mayoría masculina y el sexo vende, y de eso se aprovechan los anunciantes aludiendo al exceso de hormonas. Todo junto crea un ambiente tremendamente sexista que lleva a las mujeres a retraesrse más todavía, rehuíendo de los chicos y formando grupitos.

Fácilmente llegamos a la conclusión que una mujer no se sentirá demasiado cómoda en esta situación y que eso lleva a su reducida participación en estos actos. Extendiendo esto a las actividades con presendia masculina predominante, se puede entender la poca participación de la mujer en la informática más allá del chat y el e-mail.

Pero la forma de arreglar ésto no es con howto’s que enseñen unos mínimos de corrección política a los usuarios. La situación se arreglará con la entrada de más mujeres en el sector y la normalización de la situación, es la única forma.

La zona de la campus con mayor presencia femenina este año ha sido la de Software Libre, con una participación cercana al 32%. Aún queda esperanza.

July 11, 2005

¿El fin de la metrosexualidad?

Filed under: Mercadotecnia

El otro dia alguien me comentaba que ya no está de moda esto de ser metrosexual. A mi no me pareció así en absoluto, pero sí es cierto que parece que el término ya no está tanto en boca de todo el mundo y no aparece tanto en los medios.

Un fenómeno curioso éste el de la metrosexualidad, nadie sabe exactamente qué es, si bien la definición que más he oido es “un hombre que parece homosexual pero que no lo es”. Divertida la definición, pues da por supuesto que los heterosexuales somos una serie de patanes que no nos lavamos ni tenemos gusto de ningún tipo (aunque viendo ciertos especímenes de Gran Hermano, uno duda si se trata de metrosexuales o cutresexuales).

Lo cierto es que la metrosexualidad fué un verdadero fenómeno mediático, parecía que para que un hombre fuera más o menos interesante se tenía que pasar el día cultivando su cuerpo, gastarse millonadas en cremitas y combinar camisetas sin mangas, pantalones pirata y chanclas, a ser posible. Un derroche de elegancia a la moderna.

Poco después, cierto día en todos los telediarios, nos hablaron de una nueva especie de la jungla de asfalto, el tecnosexual, que viene a ser una evolución del metrosexual. No usaba tanta cremita, vestía de Armani, llevaba tres móviles, dos PDAs y un portátil, al menos. Curiosamente, después de la presentación de tres de estos seres, que no tenían ni un segundo al día para parar de trabajar y necesitaban imperiosamente estar conectados, siempre aparecía un representante de una marca de electrónica de consumo (Toshiba creo que era), que te explicaba los últimos avances en CCP (cachivaches chic portátiles).

La cosa ya olía. No sé si tienen mucho que ver con la vida sexual las cremitas o las PDAs, pero si tienen algo en común ambos productos, es que son caros. Y es que es una jugada muy clara, quizás la metrosexualidad apareció en su momento de forma espontánea, pero a los diez minutos todos los expertos en márketing ya habían visto una forma fácil de asociar modernidad, éxito y vida sexual activa a sus productos. Todo lo que necesitamos para ser felices.

Y ahí aparece el boom, empresas de cosmética, gimnasios, sectas… los mercados que se benefician del concepto son innumerables, así que hay que promocionar el tema, llenar la TV de metrosexuales, poner anuncios de tus productos en medio y hartarse a vender lujos superfluos a cambio de un pedacito de felicidad efímera, la historia de siempre.

De momento, ni me apeteció ser metrosexual, ni creo que vaya a ser tecnosexual, por mucho que me guste mi diminuto reproductor de mp3,supongo que seguiré siendo yo, que cambiar de forma de ser cada vez que aparece una nueva moda es muy cansado y aburrido, y al final todos acaban yendo igual.

July 5, 2005

Por que lo llamarán sexo…

Filed under: Mercadotecnia

El otro día leia en el magazine de La Vanguardia un artículo (consulturio sexual) de Lucía Etxebarría, que hablaba acerca de la alienación sexual que había sufrido durante su juventud, casi llegándose a sentir un objeto y de cómo conocidos que iban comiéndose el mundo lloraban a solas cuando recibían un no.

En dos de las mejores series que se han emitido en los últimos años, Nip/Tuck y A dos metros bajo tierra, se observa un importante porcentaje de adictos al sexo, siendo en momentos, el tema vertebrador de la trama.

Basta mirar alrededor nuestro para darse cuenta de que el sexo es algo importante en nuestras vidas, está en todas partes: la televisión, las revistas, la música, las vallas publicitarias, los centros comerciales, … en todas partes donde nos quieran vender algo…

Y es que el sexo vende, y mucho, pero debe ser sutil, que no se note mucho, sino acaba cansando, a no ser que lo que vendas sea precisamente sexo, entonces cuanto más mejor. Esta omnipresencia lleva a que la gente se cree modelos idealizados de vidas sexuales imposibles, y que al darse cuenta de su error la frustación les lleve a la depresión (y a la compra compulsiva si es posible).

A un conocido que me comentaba el otro día que se sentía muy deprimido por la soledad, le sucederá algo parecido, ya que cuando después le pregunté si prefería una buena compañera o una chica mona sin demasiada conversación, me contestó que prefería a la segunda porque se sentiria menos solo por las noches.

A Dinio la noche le confunde, pero a nosotros la propaganda nos confunde, nos hace buscar soluciones incorrectas a problemas equivocados, como le pasaba a este conocido, que ni se había parado a pensar qué era lo que realmente quería, tan sólo buscaba la solución a un problema que no sabe bien que es.

Y puede que el problema que tiene la sociedad actualmente, lo que engendra tanta violencia y pasotismo, especialmente en la juventud, sea precisamente ése. Que la frustación que les provoca el ver que los problemas siguen ahí después de todo un fin de semana de alcohol y drogas, les impulse a buscar su solución en el siguiente viernes, sin pararse a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del problema.

Es lo que impone la immediatez de la sociedad en que vivimos, no hoy tiempo para preguntas sólo para placebos que alivien la herida rápidamente.


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